2 de noviembre de 2015

Jánovas en Salvados con Jordi Évole

Ecoteuve.es

01/11/2015 - 21:30h

Así relató Jordi Évole la historia de Jánovas, el pueblo desahuciado para hacer un pantan

 
El programa Salvados de La Sexta, presentado por Jordi Évole, se desplazó en su edición de este domingo al municipio de Jánovas, en el Pirineo oscense, para relatar la historia de este municipio.
El pueblo de Jánovas fue desahuciado entero para hacer un pantano en los años 60 que nunca se hizo. Algunas familias se resistieron a marcharse hasta mediados de los años 80, cuando la última familia, los Garcés, abandonó definitivamente el pueblo.
Los vecinos declararon sentirse "atropellados", "indignados", "muy tristes", "abatidos" y "fastidiados" por aquellos hechos sucedidos años atrás. "Que estés aquí viviendo y de repente te digan 'para afuera' es peor que un desahucio", explican, pidiendo "sed de justicia" y declarando haber sufrido "terrorismo de Estado".
"Tuvimos la desgracia de estar en un sitio muy apetecible para poner un embalse y que nos echen. Empezó en el año 61 y Franco inauguró este pantano. Al principio hay dos vertientes: la de resistencia y la que pensaba que no quedaba otro remedio", relata Toni Garcés, último vecino nacido en el municipio.
"Te arreglabas con Iberduero individualmente, porque tenían carta libre para hacer lo que quisieran, y los expedientes de expropiación forzosa son suyos, de una empresa privada", apunta, asegurando que "si no habías desalojado la casa se demolería igualmente". "Te daban cuatro perras y firmas", comenta.
"Quedamos dos familias con la casa abierta, sin destruir. Era un pueblo fantasma. Cuando pararon la dinamita derruían las casas a mano y quedabas tú ahí en medio. No salías a ningún lado. Hasta que pude coger un coche aquí estaba. Lo que recuerdo es la soledad", apunta.
"No teníamos miedo al coco, sino a la Guardia Civil y a Iberduero. Nos cortaban el paso, el puente sobre el río, nos estropeaban las cosechas", continúa, afirmando que "queremos vivir en nuestro pueblo" ya que "tenemos la raíz aquí, el corazón, y los seres queridos en el cementerio".
"En el último día de nuestra familia en Jánovas hubo 24 guardias civiles por si ofrecíamos resistencia. Nos habían dado una casa para dos años y unas tierras para las cabras, pero que estaban arrendadas a otro vecino. Mi padre quiso volver, pero la casa la habían tirado ya", prosigue.
"Todo lo ha consentido el Estado, la Administración. Jánovas es como la persona que meten en la cárcel por error. Y no se ha hecho el embalse, porque si se hubiera hecho en interés general, resignación total", comenta.

El poder de las eléctricas y los bancos

Posteriormente, Évole habló con Jósean Garrués, profesor de Historia Económica en la Universidad de Granada, que explicó que "las empresas hidroeléctricas diseñaban la política eléctrica en el Franquismo".
"Franco aparecía en desfiles militares e inaugurando pantanos. El Estado no estaba en condiciones económicas tras la Guerra Civil. Los bancos vieron en las eléctricas un importante cliente y se beneficiaron de su unión. Había dos grandes grupos eléctrico-bancarios: el Banco de Vizcaya y el Banco Urquijo, aunque muchos más banco participaban", explica. Tras Iberduero estaban el Banco de Vizcaya y el Banco de Bilbao.
"El proceso de expropiación tenía un claro ganador, las eléctricas, que tenían el amparo de la legislación y la sartén por el mango", apunta.

La visión de los vecinos

Posteriormente, Évole habló con los vecinos del pueblo una vez más, quienes aseguraron que "ahora todo lo que hay es de Endesa".
El espacio comenzó informando de que Endesa rechazó la invitación cursada para comparecer en el programa y dar su versión al respecto.
"Con la democracia, peor. El día que ganó Felipe González mi padre dijo que estábamos salvados. Fue en el 82, y en el 84 nos mandó a la Guardia Civil para echarnos", relatan.
"Si un técnico hacía un informe negativo, venía otro hasta que era positivo. El secretario de Estado Juan Luis Muriel cumplió lo que prometió, que sólo firmaría si había un informe positivo", añaden.

Así lo vio el Gobierno

El propio Muriel explica cómo la ministra Isabel Tocino le dijo que se hiciera cargo del expediente. "Llegué jovencito y me dijeron que me hiciera cargo de Medio Ambiente por mi juventud", comenta.
"Ilegalmente se había iniciado las obras en el 93, sin el informe ambiental. Tenían la certeza de que se hacía sí o sí. Entiendo que es por el interés hidroeléctrico. La concesión era Eléctrica Zaragozana, parte de Endesa", argumenta.
"Se desaconsejaba no construir el embalse, no hacer aquí el pantano. Yo llevo el informe a la ministra y llegó a la misma conclusión, pero había muchas presiones de presidencia del Gobierno y de Aragón de que el pantano era vital. Me dijeron que este entuerto no había quien lo arreglara. En un pasillo, cuatro de los antiguos ministros, me dijeron que no podían firmar. La ministra Isabel Tocino me dijo que rebajase el informe porque tenía muchas presiones. Le puse mi cargo a su disposición, pero no aceptó", continúa relatando.
"Isabel Tocino no repitió y ponen a Jaume Matas. A los 20 días nos pidió retirar del BOE la declaración negativa de Jánovas y dijéramos que había habido un error. Un ministro pidió retirarlo, pero estaría conjeturando algo de lo que no tengo certeza, creo que era Álvarez Cascos", añade.
"He pagado a Endesa 18.000 euros para recuperar unas ruinas", comenta un vecino. Todos ellos están de acuerdo en que se sienten "totalmente estafados". "Da igual qué partido gobierne, se deben a las hidroeléctricas y nos han dejado solos", lamentan.
"El Gobierno puede hacer muchas cosas para compensar lo que ha ocurrido. Me parece penoso", reflexiona el exsecretario de Medio Ambiente.
"Hemos firmado sabiendo que justicia no va a haber, porque ya vale. No se puede quedar esto así. El siguiente paso es nuestro ya. Queremos volver, lo que siempre hemos querido", argumentan los vecinos.
Por último, Évole habló con Paca Castillo la madre de uno de los vecinos, que repasó las fotografías y las imágenes del pueblo. "Yo en el 36 con la Guerra me fui a Francia refugiada, pero no sufrí como he sufrido con lo del pantano. Tengo 88 años y viví muchos en Jánovas, estuve 22 años más después de que se fue todo el mundo. Fui muy feliz allí", apunta.
"No puedes hacer nada. O aguantas o revientas. Yo aguanté mucho, demasiado. Que se les quite de la cabeza que vuelva, yo ya no quiero ni ver cómo les ha quedado de bonito, porque yo ya rabio. Sólo se vive un día. Vividlo, que os hace falta, pero no penséis que vais a hacer milagros", concluye.

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